La anemia se produce cuando el nivel de glóbulos  rojos del organismo, y por lo tanto el de hemoglobina (la molécula de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno), es anormalmente bajo. Por lo que la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre se ve reducida.

Esto puede ser debido a una pérdida de sangre, a una falta de producción de glóbulos rojos, mayor velocidad de destrucción de los glóbulos rojos o una falta de hierro necesario para producir hemoglobina.

Por esta falta de oxígeno, las personas con anemia se sienten cansadas o débiles, afectando su productividad en sus diarias actividades. Empalidecen, adquieren falta de apetito, mareos, sensación de desmayo, palpitaciones y dificultad para respirar.

Debido a que estos síntomas también pueden estar asociados con la diabetes, pueden no tomarse como evidencia de anemia en pacientes diabéticos. Un gran error, teniendo en cuenta que alrededor del 25 por ciento de las personas con diabetes tienen algún tipo de anemia.

La concientización sobre esta condición en el mundo de la diabetes es baja, tanto entre los pacientes como entre los profesionales sanitarios. Sin embargo, si se diagnostica y se corrige la anemia el resultado puede ser un gran cambio en la calidad de vida.

Con un simple análisis de sangre llamado conteo sanguíneo completo o CBC, se verifica si hay anemia. Los dos elementos que dan prueba de si se padece esta condición son la hemoglobina y el hematocrito (el porcentaje de glóbulos rojos en la sangre).

Estas afecciones combinadas pueden traer varias complicaciones para paciente diabético. Las pruebas de glucosa en sangre pueden no dar exactos, ya que niveles bajos del hematocrito pueden aumentar falsamente estas mediciones, aumenta las probabilidades de desarrollar enfermedades del ojo diabético (retinopatía), diversas enfermedades del corazón, renales y, hasta probabilidad de derrame cerebral.

Es imprescindible tener en cuenta esta afección siempre, y más cuando se relaciona con la diabetes, ya que la tasa de mortalidad para los pacientes con anemia es mayor comparada con los que no la padecen.

El suplemento de hierro es el tratamiento más común para la anemia. Cuando se trata de la enfermedad real, hay opciones adicionales discutibles con el médico. Pero a la hora de prevenir esta condición, es importante mantener la glucosa en sangre en los niveles objetivo de su tratamiento, mantener la presión arterial por debajo de 130/80, controlar su colesterol y triglicéridos, no correrse de su tradicional dieta balanceada e incluir alimentos que contengan hierro.

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