La inhalación de sustancias alérgicas (neumoalérgenos) en cantidad y tiempo suficiente es capaz de provocar síntomas en personas que están sensibilizadas. Hay otras sustancias que actúan como irritantes: gases, humo de tabaco, polución ambiental, productos de limpieza, lacas, desodorantes y otros como olores fuertes, cambios bruscos de temperatura, aire acondicionado, etc., que pueden favorecer la aparición de síntomas. El control ambiental de todas estas sustancias es un elemento básico y muy importante en el tratamiento. Así pues es imprescindible separar las personas con asma del alergeno o evitarlos ya que es la forma de conseguir una mejoría clínica.

Pólenes
Los pólenes son un conjunto de granos microscópicos producidos por las flores y los árboles y que forman parte de su aparato reproductor. Estas sustancias son transportadas por el viento, incluso a mucha distancia, durante la época de polinización de cada una de las plantas y árboles. Cada zona o región tiene su propia vegetación y dependiendo de las condiciones climáticas la cantidad de polen puede variar de un año a otro. El paciente deberá informarse de la época de polinización para intentar controlar al máximo la exposición a los pólenes responsables de sus síntomas (tos, silbidos, ahogo, estornudos, rinitis, conjuntivitis, etc.)

Ácaros del polvo
Los ácaros son unos pequeños arácnidos, microscópicos que miden menos de 1mm. Las condiciones ideales para su supervivencia son las zonas de temperatura entre los 25º y 28º C y humedad superior al 70%. Se alimentan de escamas dérmicas humanas, por lo tanto los lugares como: colchones, almohadas, sofás, moquetas, muebles tapizados, cojines, mantas, asientos del coche, zonas de almacenaje, muñecos de peluche, etc., son su hábitat preferido. Para su control se recomienda:

Reducir en lo posible la humedad ambiental
Evitar alfombras, tapicerías, peluches, libros, pósters, cortinas, etc.
Tener muebles fácilmente lavables con un paño humedecido en agua y evitar el exceso de objetos decorativos.
Cambiar la ropa de la cama dos veces por semana lavándola con agua caliente
Utilizar acolchados de fácil lavado o cubrecamas sintéticos.
No utilizar escoba, mejor aspirador controlando la limpieza de los filtros.
Ventilar cada día la vivienda.
Hongos
Se encuentran en la naturaleza, tanto en la tierra como en la materia orgánica en descomposición, pueden encontrarse en cualquier época del año y las condiciones ideales para su desarrollo son temperatura y humedad elevadas. En los domicilios los podemos encontrar en numerosos alimentos, frutas, papeles y cartones, bolsas de basura, paredes húmedas, baños, aparatos de aire acondicionado, etc. Por ello se debe tener en cuenta:

Evitar pasear por bosques húmedos en otoño e invierno tras la caída de la hoja.
Reducir en lo posible la humedad sobre todo en la habitación, cocina y baño.
Incrementar la ventilación en estancias oscuras y húmedas de la casa. Evitar manchas de humedad en paredes y ventanas, utilizar pinturas anti-moho.
Evitar exceso de plantas de interior.
Limpieza meticulosa de los filtros del aire acondicionado y deshumificadores.
No visitar graneros, bodegas o sótanos.
Animales
Los animales por sí mismos no producen alergia, lo que provoca los síntomas es una proteína que se encuentra en la caspa, el pelo, las lágrimas, la orina, las heces y la saliva de éstos que al secarse se transforman en pequeñas partículas que quedan en el ambiente y que pueden ser inhaladas. Por lo tanto las personas alérgicas no sólo reaccionan frente al contacto directo con el animal, sino que también lo hacen al entrar en una estancia donde haya estado, pues persisten en el ambiente durante un largo periodo de tiempo. La evitación de este alérgeno seria:

Sacar el animal de la vivienda.
Realizar posteriormente una limpieza exhaustiva, pero recordar que a pesar de ello el alérgeno se mantendrá casi 6 meses hasta que pueda erradicarse del todo.
Si esto no es posible, evitar que el animal entre en el dormitorio, lavarlo una vez por semana, a ser posible no por la persona alérgica
Medicamentos
Alrededor del 10% de las personas con asma tienen también intolerancia al ácido acetil salicílico (aspirina) y sus derivados (antinflamatorios no esteroideos, tipo AINEs). Estas personas cuando ingieren uno de estos medicamentos pueden presentar empeoramiento o una crisis de asma. . Los síntomas aparecen aproximadamente transcurrida una hora de la ingesta, y a veces van precedidos de síntomas digestivos y frecuentemente dolor abdominal. La causa que produce esta intolerancia no es del todo bien conocida, pero se sabe que no está relacionada con un mecanismo alérgico. Además la pueden desarrollar personas que antes no la tenían. Es decir, que habiéndolo tomado sin problemas, un día empiezan a presentarlos. Algunos medicamentos, utilizados para la hipertensión arterial y el glaucoma, tanto en comprimidos como en colirios, pueden empeorar los síntomas, desencadenar una crisis de broncoespasmo, en pacientes con asma.
NO SE AUTOMEDIQUE. CONSULTE SIEMPRE ANTE UNA NUEVA MEDICACIÓN.
COMUNIQUE siempre a su médico, farmacéutico, dentista, etc. su condición de asmático.

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