Clásicamente, la diabetes tipo 1 es diagnosticada mayormente en la niñez y adolescencia. Contrariamente, la diabetes tipo 2 se diagnosticaba principalmente en adultos. Pero hoy en día, se evidencia un aumento del diagnóstico en niños y adolescentes, debido a que cada vez existen más menores obesos.

El exceso de grasa hace más difícil para el organismo metabolizar la glucosa y la falta de actividad física reduce la capacidad de los músculos para responder a la insulina.

Que un menor esté excedido de peso, no significa que padezca diabetes, pero hay algunos indicios que deben tenerse en cuenta:

  • Orina frecuente: para eliminar los altos niveles de glucosa en sangre, los riñones responden desechándolos a través de la orina. Por lo que, si un niño padece diabetes, necesita orinar con más frecuencia y en volúmenes mayores. Un gran indicio de ello puede ser que el niño comience a mojar la cama cuando antes no lo hacía.
  • Sed excesiva: el cuerpo pide constantemente hidratación, tratando de compensar la pérdida de líquidos que se ha desechado en la orina.
  • Agotamiento: el cuerpo del niño no metaboliza los azúcares en energía, por eso se puede sentir gran parte del día agotado.
  • Síndrome de ovario poliquístico: en las niñas, puede ocurrir esta anomalía hormonal relacionada con la resistencia a la insulina, en la que se forman bolsas llenas de fluidos o quistes en los ovarios. Además, padecen de períodos menstruales irregulares.
  • Hipertensión, colesterol y triglicéridos: muchas veces la resistencia a la insulina en niños y adolescentes se manifiesta en presión arterial alta y niveles elevados de grasa en la sangre.
  • Hambre excesiva.
  • Inexplicable pérdida de peso: a pesar de estar siempre hambriento y de ingerir alimentos, el niño no gana peso y a menudo lo pierde.
  • Irritabilidad: causada por el hambre y la ansiedad que ésta produce.
  • Visión borrosa.
  • Infección fúngica vaginal: se puede sospechar de diabetes si aparece esta infección en una niña prepuberal.
  • Náuseas, mal aliento, dolor de estomago frecuente y problemas de respiración: pueden ser signos de cetoacidosis diabética, una complicación grave de la enfermedad.
  • Acantosis pigmentaria: esta afección cutánea es una muy importante señal de que el niño o adolescente puede estar padeciendo diabetes. Ésta se manifiesta alrededor delcuello, axilas, dedos de los pies, rodillas y codos. La piel de estas zonas está ennegrecida, gruesa y aterciopelada.

Más allá de estos indicios, sólo un diagnóstico médico puede determinar si realmente estos síntomas son causados por diabetes. El análisis de laboratorio se realiza mediante una prueba de sangre, en ayunas desde la noche anterior, y mide los niveles de glucosa. Para la diabetes tipo 2además, se suele indicar una prueba de tolerancia oral a la glucosa, que consiste en medir la glucosa en la sangre después de beber una solución azucarada o con glucosa. La diabetes, ya sea tipo 1 o tipo 2, es importante que se diagnostique en su inicio, sin importar la edad del paciente. De esta manera se podrá comenzar un tratamiento controlado y así evitar daños a otros órganos del cuerpo.

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